Jueves, día 18 de noviembre

CUÁNTO TIENES... NO ES IGUAL A... CUÁNTO VALES
 

Ayer se nos decía que estábamos de paso…

Claro está que no es este el mensaje que trasmiten los comerciales de la televisión. La idea que se nos quiere vender es que necesitamos consumir más, cada vez más. «Cuanto tienes, tanto vales», es el mensaje que nos bombardea a diario.


¿Qué enseñó Jesús al respecto? Exactamente lo contrario: «Cuídaos de toda avaricia —dijo— porque la vida no depende del poseer muchas cosas» (Luc. 12:15).

 

Y como para que no quedara duda alguna en torno a lo que quería decir, contó la parábola del hombre que tuvo la habilidad de acumular bienes materiales pero no la sabiduría para enriquecer su alma con el conocimiento de Dios (ver Luc. 12:16-21): “También les refirió una parábola, diciendo: La heredad de un hombre rico había producido mucho. Y él pensaba dentro de sí, diciendo: ¿Qué haré, porque no tengo dónde guardar mis frutos? Y dijo: Esto haré: derribaré mis graneros, y los edificaré mayores, y allí guardaré todos mis frutos y mis bienes; y diré a mi alma: Alma, muchos bienes tienes guardados para muchos años; repósate, come, bebe, regocíjate. Pero Dios le dijo: Necio, esta noche vienen a pedirte tu alma; y lo que has provisto, ¿de quién será? Así es el que hace para sí tesoro, y no es rico para con Dios”..


  • En el relato, Dios lo llama «necio». ¿De qué otra manera se puede calificar a una persona que «construye su casa en un puente»?
  • Miremos ahora mismo a nuestro alrededor: ¿Cuánto de lo que tenemos podremos llevar al cielo? Al cielo podremos llevar solo nuestro carácter; es decir, solo lo que hemos atesorado en el corazón.

Asegúrate de «adornar tu corazón» más que tu casa.

Rezamos juntos el Padre nuestro / Gure aita






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